En los países desarrollados, el cumplimiento ha evolucionado de ser una exigencia meramente legal para convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer la institucionalidad, proteger los recursos públicos y privados, y generar confianza ciudadana. Costa Rica no ha sido la excepción. Con la promulgación de la Ley 7786 a finales de los años noventa, se inició un proceso de desarrollo en materia de prevención, especialmente en el sector financiero.
Para estas instituciones, la adaptación a los programas de cumplimiento no representó un reto mayor, ya que muchas ya contaban con prácticas internas como la evaluación de riesgos, la implementación de normativas y la capacitación del personal. Los principales cambios consistieron en la incorporación de estructuras específicas de cumplimiento, la creación de comités, el nombramiento de oficiales responsables y el ajuste de sus normativas internas. Hoy en día, el sistema financiero costarricense se considera robusto en esta materia.
Sin embargo, las reformas introducidas a la Ley 7786 en el año 2016, que ampliaron el alcance de supervisión a diversas actividades comerciales, han planteado nuevos desafíos. Muchas personas físicas y jurídicas vinculadas a estos sectores han tenido que adentrarse en el mundo del cumplimiento y la prevención, enfrentando una curva de aprendizaje más lenta y compleja.
Este capítulo explora las leyes clave que definen el cumplimiento en Costa Rica, así como los desafíos culturales que influyen en su implementación.
“Porque cumplir no es solo obedecer: es construir futuro”